¿Alguna vez te has preguntado por qué repites patrones en tu vida o sientes emociones que no sabes de dónde vienen? La respuesta podría estar en la memoria transgeneracional, el legado emocional que nuestros ancestros nos transmiten a través del ADN.
Es la información, tanto positiva como negativa, que nuestros antepasados nos transmiten a través de sus experiencias. Estas vivencias, especialmente las más intensas, quedan grabadas en nuestro ADN y nos influyen de manera inconsciente. Sus vivencias positivas nos fortalecen y capacita en ciertos ámbitos y las negativas nos pueden acabar limitando.
Memoria traumática
Cuando ha habido vivencias dolorosas y difíciles de aceptar, esa memoria puede recaer sobre algunos miembros de la descendencia para que encuentren solución a conflictos no resueltos en generaciones anteriores y así evitar que se siga repitiendo ese dolor.
El sentido biológico de la repetición de patrones es darnos otra oportunidad para hacerlo mejor, para encontrar soluciones que aporten bienestar y armonía a nuestro sistema familiar.
El poder del inconsciente
Gran parte de esta información se graba a nivel inconsciente y se manifiesta en creencias, programas o formas automáticas de actuar. A medida que avanzamos en este proceso de autoconocimiento, la información se hace consciente y nos permite liberar de cargas y vivir más felices.
Lo que no se habla se hereda
Todo lo que ha sido negado, ocultado o de lo que no se habla en una familia, como incestos, abusos, crímenes, será transmitido a las siguientes generaciones. Si no se atiende y se sana, el drama se amplificará en la siguiente generación.
El sistema familiar busca el equilibrio
La información en el sistema familiar busca la homeostasis, el restablecimiento natural del equilibrio. Los puntos donde se ha roto el fluir de la energía del amor necesitan ser atendidos para restituir los lazos y deshacer bloqueos.
La epigenética confirma la memoria transgeneracional
Gracias a la epigenética, hoy sabemos que las emociones y experiencias impregnan nuestros genes y se transmiten a las generaciones venideras.
Los miembros de varias generaciones pueden estar repitiendo vivencias, problemas, traumas o enfermedades de sus ancestros, incluso sin haberlos conocido. También pueden estar intentando evitar ciertas situaciones como casarse o tener hijos o realizar inversiones económicas, etc…debido a que ese tipo de vivencias generaron sufrimiento a los ancestros. Es así como se repiten ruinas, pérdidas, abusos, incestos…o se vive encerrado en un caparazón evitando el dolor.
El alma familiar y el destino personal
El alma familiar y la vida de los ancestros influyen en nuestro desarrollo y destino. Mientras no somos conscientes de ello, no somos libres para hacer nuestra propia vida.
«Todo lo que no remonta a la conciencia vuelve en forma de destino» – Carl Jung
«Para ser uno mismo hay que saber quiénes somos y de dónde venimos» – Vincent de Gaulejac
La frustración amorosa de un ancestro puede ser repetida por un descendiente. El hecho se repite una y otra vez en los descendientes del árbol, como segunda oportunidad para resolver el problema y así encontrar una nueva salida al dolor vivido.
“Abuela Josefina estaba enamorada de Alberto, pero no pudo casarse con él, la obligaron a casarse con Juan, pero ella jamás olvidó a Alberto, siguió llevándole en su mente y su corazón y se sintió profundamente frustrada y llena de dolor”.
El abuelo montó un gran negocio con el dinero de la familia pero al cabo del tiempo se arruinó y tuvo que huir fuera del país para eludir a la justicia. Nunca más supieron de él. Ese acontecimiento genera un gran dolor en padres, mujer, hijos, que pierden el contacto con para siempre con él. Cuando alguno de los nietos quiere empezar un negocio, los bloqueos e impedimentos se multiplican. La persona vive un miedo irracional y exagerado que le impide avanzar y alcanzar su meta profesional y económica.
Una bisabuela muere de cáncer de hígado a los 56 años, su hija fallece a la misma edad y de la misma enfermedad y la nieta también.
Son casos de fidelidad inconsciente de la que hemos de tomar conciencia para salir de la repetición y vivir nuestra propia vida, fiel a nosotros mismos.
La abuela tuvo 7 hijos y mueren 5 por enfermedad a edad temprana, siendo aún niños. La nieta tiene problemas para quedarse embarazada, todo es correcto en analíticas, óvulos y esperma son normales, pero no ocurre el embarazo.
Para no repetir el sufrimiento de la abuela, la memoria inconsciente dirige la vida de algunos descendientes evitando así el dolor por la pérdida de los hijos pequeños. Por amor ciego a la abuela, la nieta inconscientemente decide no tener hijos.
Una vez que se hace consciente de esa memoria, rompe la fidelidad con la abuela y se libera el bloqueo para tener descendencia.