El lema familiar era «no pasa nada, dios te dará una solución, rézale a dios» y se depositaba la solución de los problemas en la fe, ignorando las necesidades emocionales.
Andrea aprendió a negar sus emociones, lo que le generó ansiedad y soledad en su adolescencia y vida adulta.
No quiere tener hijos porque no soporta pensar que van a sufrir como ella, pero se queda embarazada a la edad de 20 años.
Cuando Sonia tiene 12 años, Andrea se ve obligada a poner una denuncia en el colegio debido a las agresiones sufridas por su hija por parte de algunos compañeros.
Comprendió que su propia negación emocional originada en su infancia y transmitida por su madre, se transmitió a Sonia y ésta viene a poner voz ante todas las emociones que fueron acalladas y no expresadas. Sonia es el miembro del clan sobre quien ha recaído el peso de poner fin a la negación y sanar ese conflicto transgeneracional que ha estado generando tanto sufrimiento.
Andrea aprende a dar cabida a las emociones de su hija y la escucha, para así ayudarla a encontrar una solución al conflicto que las origina.
Paralelamente, iniciamos trabajo de Biodescodificación con Sonia para encontrar el origen de su desvalorización y su ansiedad. .
Con todo ello, Sonia empieza a sentirse amada, respetada y escuchada por su madre y aprende a amarse y respetarse a ella misma. Ese es el inicio de cambios muy positivos en la relación de Sonia con ella misma, con sus compañeros de clase y con todo su entorno.
La historia de Andrea y Sonia es un testimonio del poder de la toma de consciencia y la sanación emocional. Al enfrentar la negación y reconocer las emociones propias y las de su hija, Andrea pudo romper un ciclo generacional y crear un futuro más saludable para ambas.
Si te identificas con esta historia, busca apoyo profesional para explorar tus propias emociones y romper los patrones de negación en tu vida.