diciembre 10, 2020

Vivir en conexión con tu poder

Vivir conectado a tu poder significa que sabes y reconoces que eres un ser único y maravilloso, completo e íntegro, con un potencial infinito. Significa saber y recordar que no estás solo y jamás lo has estado porque desde tu Esencia y el cuerpo de luz que eres, estás en conexión perfecta con tu origen, con la Fuente de amor de la que provienes. Cuando nos movemos en el mundo con esa consciencia, la vida se llena de sentido, de color, disfrutamos de cada aprendizaje a cada instante, porque sabemos que nada ni nadie puede cambiar nuestro valor inmutable.

Desde la conexión con nuestro poder, sí es posible amar incondicionalmente, sin exigencias o demandas hacia el otro, libres de dependencias, pues sabemos que nadie nos puede completar, ya somos completos, conscientes de que lo tenemos todo. Sabemos que la felicidad no está afuera, sino adentro, y desde esa consciencia compartimos la vida con los otros, viéndoles brillantes, creadores y completos como nosotros.

c2857225bfbbdb64887d718ef8ae2f64

Es a través de las relaciones, en especial las más cercanas, donde mejor podemos observar los patrones y programas inconscientes que nos dirigen y por tanto, ahí veremos si funcionamos desde creernos pequeños e insignificantes o desde nuestra grandeza.

Podemos vivir las relaciones de infinitas maneras pero básicamente se reducen a dos: desde el amor y por tanto empoderados, tal como mencionábamos al inicio, o desde el miedo, ignorando nuestro poder y el ser maravilloso que somos. Cuando nos relacionamos desde el miedo, surgen relaciones patológicas o tóxicas y podemos tomar dos posiciones:

8a0ce379022ee700d34b6c9ea1e1fa80

Sumisión, me someto al otro

  • Me relaciono desconectado de mi poder, doy por hecho que no soy valioso en mí mismo, pero veo al otro valioso.
  • Intento seducir y complacer para que me valoren, dejo de ser yo, me borro, intento ser otro para gustar, no tengo en cuenta mis necesidades, doy el primer lugar al otro.
  • Toda mi energía, mi atención y mi vida está orientada hacia el otro. Dejo mi vida de lado.
  • Lo doy todo para ser amado, pero no lo consigo y cuanto más doy, con menos valor me siento pues no me respeto a mí mismo.
  • Entrego mi poder a los otros.
  • Me puedo sentir sin derecho a brillar, a mostrar o reconocer mi grandeza, temiendo que mi brillo moleste a los demás.
  • Necesito al otro aunque me trate mal, creo que es culpa mía si no me ama y que si me esfuerzo puedo conseguir que me quiera.
  • Vivo con miedo a quedarme solo, pienso que nadie me va a querer, por tanto estoy en dependencia, con miedo a ser abandonado.
  • Me frustro porque me sacrifico y no recibo nada o casi nada a cambio. No me dan lo que yo necesito y vivo en la espera de que el otro vea y reconozca mi valor.
  • Me convierto en un imán para atraer personas depredadoras, abusadoras. Consciente o inconscientemente me sitúo en el rol de víctima y quisiera soltar a mi verdugo pero no lo consigo, quizá porque es el único tipo de relación que conozco.
  • Cuando llego a cierto nivel de frustración, la ira me invade y puedo convertirme en agresor, insultando y despreciando al otro. Es así como sucede la inversión de roles con el agresor.
  • Me siento desvalorizado, no creo en mi grandeza, he perdido completamente la conexión con mi Esencia.

Abuso de poder, someto al otro

  • Mi valor crece a costa de empequeñecer al otro, de hacerle sentir que no vale nada, así por comparación me siento alguien, sin embargo en lo profundo de mí, tengo miedo a que vean que no valgo. Necesito al otro para tratarle mal y humillarle y así sentir que soy más que él.
  • Deseo ser complacido continuamente y me siento lleno de derecho a que el otro se ocupe de mí.
  • Sólo cuentan mis necesidades, vivo en un estado infantil, autocentrado. Me doy el primer lugar sin tener en cuenta a los otros.
  • Toda mi energía está puesta en mí e intento tomar la energía de los otros para mi beneficio único.
  • Creo que mi poder crece a base de quitárselo al otro. Creo un “yo” prepotente, exagerado, invado al otro, le robo el lugar. Abuso de mi poder.
  • Doy nada o lo mínimo, espero que sea el otro quien me aporte y lo que me da nunca es suficiente ni lo valoro. Cuanto más me da menos valoro al otro.
  • Tengo miedo de que el otro brille, miedo a su grandeza porque entonces descubrirá que es más que yo y estaré perdido, me dejará.
  • Tengo miedo a quedarme solo o ser abandonado, vivo en dependencia.
  • Muestro ira para atemorizar al otro y que me deje tranquilo, es mi forma de evitar demandas.
  • Me convierto en un imán para atraer personas sumisas y asumo el rol de verdugo. El verdugo no quiere soltar a su presa, la necesita para sentirse poderoso.
  • Puedo convertirme en víctima si el otro sale de la sumisión y me agrede intercambiando los roles.
6e6b3a73bb3c9e8d759d2b197945be6e

Conclusión: si no veo mi valor y mi grandeza no puedo amar, sólo participo en una lucha de poder. Todos andamos buscamos a alguien que vea nuestro valor, pero nuestro valor no puede depender de la mirada de otros, nuestro valor es intrínseco a nosotros.

¿Por qué repito estos roles? Es posible que viva así las relaciones porque lo he aprendido en mi entorno familiar, quizá de mis padres, los abuelos o bisabuelos. Tomamos ese rol de manera inconsciente y no sabemos cómo salir de él. No estamos felices, hay un gran sufrimiento, pero no vemos la salida.

div

Esta lucha de poder, por tanto, puede tener su origen en nuestra historia personal, pero generalmente viene de muy atrás, de la memoria Transgeneracional. Si miramos la vida de nuestros ancestros, seguro que en algunas generaciones han sido los hombres los que han abusado de su poder sometiendo a las mujeres y en generaciones posteriores se intercambian los papeles, pues las mujeres deciden vengar a las mujeres de su clan que han sufrido a manos de los hombres y toman ellas el poder, abusando, sometiendo, castrando y despreciando a los hombres…

Estos roles se van intercambiando entre hombres y mujeres de una generación a otra. Llevamos así mucho tiempo, sin acabar de salir de esa lucha de poder, llenos de miedo a nuestro propio poder y al del otro, y por tanto sin dejar espacio para el Amor.

Pero ya es hora de avanzar hacia la casilla de salida, de despertar de este juego absurdo que nos mantiene atrapados detrás de una coraza, es hora de recordar quiénes somos, y experimentar cómo cambia nuestra vida cuando vivimos en conexión con esa poderosa chispa de luz que habita en cada uno, en calma y en equilibrio con los otros.

af89b86f84d62f8024bdf9968add858d

También podrías leer

Ciclos Celulares Biológicos Memorizados

El Legado de la Negación: Un Viaje de Sanación Familiar

¿Qué es la negación?