Vivir conectado a tu poder significa que sabes y reconoces que eres un ser único y maravilloso, completo e íntegro, con un potencial infinito. Significa saber y recordar que no estás solo y jamás lo has estado porque desde tu Esencia y el cuerpo de luz que eres, estás en conexión perfecta con tu origen, con la Fuente de amor de la que provienes. Cuando nos movemos en el mundo con esa consciencia, la vida se llena de sentido, de color, disfrutamos de cada aprendizaje a cada instante, porque sabemos que nada ni nadie puede cambiar nuestro valor inmutable.
Desde la conexión con nuestro poder, sí es posible amar incondicionalmente, sin exigencias o demandas hacia el otro, libres de dependencias, pues sabemos que nadie nos puede completar, ya somos completos, conscientes de que lo tenemos todo. Sabemos que la felicidad no está afuera, sino adentro, y desde esa consciencia compartimos la vida con los otros, viéndoles brillantes, creadores y completos como nosotros.
Es a través de las relaciones, en especial las más cercanas, donde mejor podemos observar los patrones y programas inconscientes que nos dirigen y por tanto, ahí veremos si funcionamos desde creernos pequeños e insignificantes o desde nuestra grandeza.
Podemos vivir las relaciones de infinitas maneras pero básicamente se reducen a dos: desde el amor y por tanto empoderados, tal como mencionábamos al inicio, o desde el miedo, ignorando nuestro poder y el ser maravilloso que somos. Cuando nos relacionamos desde el miedo, surgen relaciones patológicas o tóxicas y podemos tomar dos posiciones:
Sumisión, me someto al otro
Abuso de poder, someto al otro
Conclusión: si no veo mi valor y mi grandeza no puedo amar, sólo participo en una lucha de poder. Todos andamos buscamos a alguien que vea nuestro valor, pero nuestro valor no puede depender de la mirada de otros, nuestro valor es intrínseco a nosotros.
¿Por qué repito estos roles? Es posible que viva así las relaciones porque lo he aprendido en mi entorno familiar, quizá de mis padres, los abuelos o bisabuelos. Tomamos ese rol de manera inconsciente y no sabemos cómo salir de él. No estamos felices, hay un gran sufrimiento, pero no vemos la salida.
Esta lucha de poder, por tanto, puede tener su origen en nuestra historia personal, pero generalmente viene de muy atrás, de la memoria Transgeneracional. Si miramos la vida de nuestros ancestros, seguro que en algunas generaciones han sido los hombres los que han abusado de su poder sometiendo a las mujeres y en generaciones posteriores se intercambian los papeles, pues las mujeres deciden vengar a las mujeres de su clan que han sufrido a manos de los hombres y toman ellas el poder, abusando, sometiendo, castrando y despreciando a los hombres…
Estos roles se van intercambiando entre hombres y mujeres de una generación a otra. Llevamos así mucho tiempo, sin acabar de salir de esa lucha de poder, llenos de miedo a nuestro propio poder y al del otro, y por tanto sin dejar espacio para el Amor.
Pero ya es hora de avanzar hacia la casilla de salida, de despertar de este juego absurdo que nos mantiene atrapados detrás de una coraza, es hora de recordar quiénes somos, y experimentar cómo cambia nuestra vida cuando vivimos en conexión con esa poderosa chispa de luz que habita en cada uno, en calma y en equilibrio con los otros.