La falta de amor de los padres hacia los hijos puede influir muy negativamente en su capacidad para generar abundancia y prosperar. El amor de la madre o de quien realiza la función materna aporta la capacidad de generar riqueza y abundancia.
El reconocimiento y amor del padre o de quien realiza la función paterna, aporta seguridad y valor para prosperar, es decir, para multiplicar la riqueza. Si los hijos se sienten despreciados, humillados y sin valor para los padres, es muy posible que encuentren dificultades para tener éxito en la vida y quizá van a tener que recorrer un duro camino, hasta reconquistar y reconocer la grandeza que de manera natural ya poseen.
Los motivos de ese desamor pueden ser múltiples y a menudo encontramos en terapia como causa, la muerte de un hermano o el fallecimiento de algún familiar durante nuestra gestación o previo a nuestra concepción y nacimiento. También puede deberse a un vínculo con algún ancestro con el que se mantiene una fidelidad inconsciente.
Se trata de eventos vividos de manera traumática, emociones que no han podido ser bien gestionadas, etc…y los padres pueden descargar la frustración, la pena o la culpa de manera consciente o inconsciente sobre el hijo que va a nacer, transmitiéndole no ser merecedor de amor y por tanto tampoco de abundancia y prosperidad.
También es frecuente encontrar que se trata de la repetición de una memoria transgeneracional de falta de reconocimiento y amor entre padres e hijos.